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No sólo el edén es un paraíso
Parque nacional natural Cueva de los Guácharos patrimonio de la biósfera terrestre
Por: Ivonne Isela Trujillo - contacto@tusemanario.com

Pocos saben que esta inhóspita zona fue declarada en 1980 reserva de la biosfera por la Unesco. Las dificultades para acceder al parque y otros obstáculos impiden que este lugar se haya convertido en un atractivo nacional e internacional, pese a su valor turístico y científico.

En estos días quienes se roban toda la atención de los medios de comunicación son las marchas. Con su agitación y la fugaz unión que promueven. Por un lado los rescatados narran sus historias y los rumbos por tomar; los liberados, con sus inconformismos y la difícil adaptación a la sociedad; los jefes paras, con sus prematuros y súbitos arrepentimientos; al otro lado, el ejército con su operación jaque de película, con sus respectivos detractores y seguidores. Todo en conjunto apunta a que vale la pena hacer un alto y ver otras realidades nacionales. Dar la importancia que merecen temas que son menospreciados por la misma sed insaciable que promueve el morbo consumista de televidentes, oyentes y lectores.

Por eso, percatarse de la presencia de las maravillas naturales que forman parte de la innumerable lista que posee el territorio nacional es imprescindible, para sostener el firme pensamiento de que aquel paraíso del que fueron desterrados Adán y Eva aun existe. Entre el sur del departamento del Huila y el noroccidente del departamento del Caquetá se halla un espacio natural, con éstas características que constatan ante el mundo que en Colombia, la creación fue hecha con la exuberancia de un pintor. La obra natural es llamada la Cueva de los Guácharos , un lugar mágico, misterioso en el que se ve y se palpa claramente el poder y la excelencia de la naturaleza. Un sitio natural que luego de ser conocido, deja una leve sensación de embrujo, de impavidez ante el resto del mundo, de felicidad y paradójicamente de insignificancia, quizá por la conciencia de reconocer que en medio de la metódica frialdad humana, se desvalorizan los verdaderos tesoros circundantes de la Tierra.

Sin embargo, algunas minorías hace ya 84 años, descubren y motivan numerosas expediciones de curiosos y científicos a la Cueva de los Guácharos, enmarcada hasta ese entonces en 700 hectáreas , que aun hoy incluyen cavernas formadas por el río Suaza y afluentes. Pasado un tiempo mediante el decreto 2631 del 9 de noviembre de 1960 la Cueva de los Guácharos fue declarada como el primer Parque Nacional de Colombia, con el principal objetivo de proteger una especie animal mítica, la única ave nocturna frugívora que existe, que ha desempeñado un importante papel dentro de la concepción mágico religiosa de algunas tribus indígenas americanas: el Guácharo , descubierto en 1799 por Alexander Von Humboldt en la cueva del Valle de caripe (Venezuela) quien le dio el nombre universal de Steatornis Caripensis.

En 1975 la superficie de este lugar fue ampliada a 9000 hectáreas y en 1980 la UNESCO lo declaró reserva de la Biósfera.

El parque está ubicado sobre la majestuosa Cordillera Oriental y corresponde en un 82% al municipio de Acevedo, departamento del Huila y en un 18% al municipio de San José del Fragua departamento del Caquetá.

En el sector de las cuevas, las rocas del cretácico medio corresponden a sedimentos de fondos marinos de más de 100 millones de años; los ríos Suaza afluente del Magdalena y Fragua, tributario del Caquetá se originan en este fascinante lugar.

Además, se encuentran finas y únicas maderas como el roble negro o morado descubierto en 1979 por el ingeniero forestal Jesús Eugenio Henao, el bosque da protección y alimentación a no sólo el Guácharo ave insignia del lugar. En las cuevas habitan también aproximadamente 60 especies de mamíferos dentro de los cuales se encuentra el chucure, la danta, el oso de anteojos, felinos, el venado rojo, entre otros. En aves se han identificado 296 especies como el toche vientre rojo, atlapetes, oliváceos, tororoi, águilas, halcones y el gallito de roca. Otras especies que se pueden observar son la rana endémica, la falsa coral, la serpiente bejuoa, la pequeña tiro y la araña pocokc.

Este Parque Natural es el mundo soñado para quienes lo habitan, es tierra erial, donde la lucha contra la dominación y destrucción de la mano humana se ha ganado, pues no sólo se ha tenido que enfrentar la problemática del orden público, también la invasión de colonos de la región que en un acto repudiable, derribaron árboles casi extintos para comercializar la madera y, como si fuera poco, el establecimiento de cultivos ilícitos.

No obstante, la lucha que aún no se gana es esa que se hace contra la inconsciencia, que no permite ver más allá de los problemas políticos que padece el país. Lo vital es darse cuenta de que este espacio natural que ha que merecido ser declarado Reserva de la Biósfera posee una valía incomparable con el precio que se paga en conflictos armados, que a largo plazo no importarán nada al lado de la más primordial de las necesidades humanas un lugar sano ecológicamente para vivir.

 

 


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